El exitismo también hay que desterrarlo
Autor: - Fecha: 2017-10-12 14:24:09
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El buen momento futbolístico que experimenta el país, a dos días de que la selección peruana lograra su pase al repechaje mundialista, permite que se viva una sana fiebre mundialista que con seguridad amainará en los próximos días. La sociedad peruana vive presa de un entusiasmo que para muchos jóvenes, que nunca vieron a Perú clasificado a un Mundial, es comprensible y admirable.


Comprensible, porque hay una historia reciente de frustraciones futbolísticas que han desatado una alegría contenida. Admirable, porque es válido que la gente se contagie de unos valores positivos como siempre son los deportivos. Lo que no debe ocurrir es que dejemos de lado los temas cotidianos, grandes y pequeños, que deben resolverse. 


La eventual clasificación al Mundial, que todavía no se ha conseguido, debe servir para muchas cosas, no solo para festejar. Pero somos muy conscientes de que así son las reacciones  que suele provocar este deporte, apasionadas y hasta viscerales. No obstante todo esto, este ejemplo del fútbol peruano debemos trasladarlo también a otros terrenos. El que usted escoja.  Entonces, recordemos cuántas veces hemos celebrado antes de conseguir algo o hecho planes anticipados (lo cual está bien) sin las debidas precauciones. 

 

Un poco de eso viene ocurriendo en estos días, sin tener la pausa necesaria para alertar que debemos ir despacio, poco a poco y sin quemar etapas. Queda claro que aún faltan 180 minutos por jugarse contra Nueva Zelanda, rival desconocido que tiene las mismas aspiraciones peruanas, con la diferencia de que en ese país el fútbol se viva de forma distinta que en el nuestro.



Entonces, lo que corresponde decirle a la gente son varias cosas. La primera, verdadero lugar común, es que aún no hemos logrado nada. Apenas hemos conseguido una etapa en la que serán claves la concentración, la  inteligencia emocional, la adecuada dosificación de esfuerzos y, cómo no, el juego. 


Segundo, no tenemos de qué arrepentirnos por lo sucedido en los últimos minutos del partido, cuando Perú y Colombia decidieron hacer una suerte de ‘pacto de no agresión’ y congelaron la pelota, toqueteándola de aquí y allá mientras transcurría el tiempo restante para que culmine el encuentro. Fue una decisión que le daba a Colombia la clasificación directa y que le daba a la Blanquirroja el quinto puesto para el repechaje. 


Ni los jugadores cometieron un delito ni los aficionados son cómplices de esta decisión. Tercero, burlarse de las selecciones que quedaron eliminadas, y especialmente de una de ellas, no es buen consejo. No debemos escupir al cielo porque corremos riesgos de que se nos pague con igual o más gruesa moneda. Hay que guardar la calma, mantener el equilibrio y dejar de lado el exitismo, pariente cercano del triunfalismo que es igual de perjudicial y mal acompañante en estos momentos de alegría.