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A una semana de la visita del papa
Autor: - Fecha: 2018-01-12 13:39:02
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Las marchas convocadas ayer para protestar contra el indulto a Alberto Fujimori concedido por el presidente Pedro Pablo Kuczynski son el cierre de una semana tensa políticamente. Sin embargo, el gobierno puede respirar aliviado porque las protestas amainaron y no fueron ni por asomo tan fuertes como las ocurridas inmediatamente después del indulto. 


De ninguna manera podemos sumarnos al discurso interesado de que ‘ya hicieron su marcha, ahora demos paso a la reconciliación’. La reconciliación no se convoca ni se exhorta. Se construye día a día, a través de acciones que la gente valore, que repercutan positivamente en su calidad de vida, en su acceso a los derechos que se les sigue negando cotidianamente. 


La reconciliación tampoco se decreta ni se impone. Se ejerce con los actos que son del agrado de las personas. Si estuvimos de acuerdo con que al presidente de la República no se lo podía vacar por las razones insuficientes esgrimidas por una oposición cerril, eso no significa tampoco que estuviéramos de acuerdo y extendiéramos esa postura al indulto. 


Esa decisión le viene costando al jefe de Estado, que tiene que haberla evaluado para saber cuánto durará el malestar ciudadano. Esa es la gran interrogante. Como han hecho otros pueblos, otras opiniones públicas, otras mayorías silenciosas que han jaqueado a diversos regímenes, ¿se repetirán marchas como la cuarta de ayer, a nivel nacional, al punto de hacer insoportable e inviable la permanencia de Kuczynski en el cargo, al punto de obligarlo a renunciar? Es algo que no creemos. 


Como tampoco creemos que haya posibilidad de revertir el indulto. Pese a que hay una justicia supranacional, en la OEA, que ya se ha pronunciado desfavorablemente acerca de la decisión. Pensamos que la medida es irreversible. Al menos no hemos escuchado a un jurista serio o de prestigio que opine lo contrario. 


Ahora bien, Fujimori no las tendrá fáciles en la Corte Interamericana de Derechos Humanos, donde se rechazó el pedido de su defensa para que ésta participe en la audiencia del próximo 2 de febrero, en la que se analizará la supervisión de las sentencias de los casos Barrios Altos y La Cantuta. Esto puede serle muy perjudicial a Fujimori porque es un proceso en desarrollo, pero no anula el indulto previamente decretado por PPK. Una paradoja que bien puede jugarle mal al ex jefe de Estado.


Hay que tener mucho cuidado, por eso mismo, que la llegada al Perú del papa Francisco, falta una semana para ello, evite ser instrumentalizada. El Sumo Pontífice ha tomado debida nota de lo que viene ocurriendo en el país. Sus asesores en el terreno nacional le informan lo que pasa a sus consejeros, que indicarán al Santo Padre cómo actuar. 


Se impone, pues, una pausa que no es incompatible con el derecho de la gente a salir a las calles a expresar su malestar por el indulto. Por eso, preparemos el terreno para una semana que vendrá recargada con dosis de espiritualidad y de reflexiones que la gente también vivirá a su manera, y que igualmente debemos respetar.